miércoles, 15 de septiembre de 2010

Comentario de texto - Nada

Nada por Carmen Laforet
(New York: Oxford University Press, 1958)
págs.12-13

Localización del trozo
Este trozo esta a principios del segundo capítulo de Nada.  Andrea ha llegado al piso de su abuela la noche anterior.  Su familia recién conocida le parece un grupo raro, la casa está llena de muebles sin usar y está mugrienta.  El cuarto que el trozo describe es el en que Andrea pasó la noche.  Ya despierta por la mañana, Andrea está al punto de empezar su nueva vida en Barcelona.


El trozo
(1) La habitación con la luz del día había perdido su horror, pero no su desarreglo (2) espantoso, su absoluto abandono. Los retratos de los abuelos colgaban torcidos y sin marco (3) de una pared empapelada de oscuro con manchas de humedad, y un rayo de sol subía (4) hasta ellos.


(5) Me complací en pensar en que los dos estaban muertos hacía años.  Me complací en (6) pensar que nada tenía que ver la joven del velo de tul con la pequeña momia irreconocible (7) que me había abierto la puerta. La verdad era, sin embargo, que ella vivía, aunque fuera (8) lamentable, entre la cargazón de trastos inútiles que con el tiempo se habían ido (9) acumulando en su casa.


(10) Tres años hacía que, al morir el abuelo, la familia había decidido quedarse sólo con la (11) mitad del piso. Las viejas chucherías y los muebles sobrantes fueron una verdadera (12) avalancha, que los trabajadores encargados de tapiar la puerta de comunicación (13) amontonaron sin método unos sobre otros. Y ya se quedó la casa en el desorden provisional (14) que ellos dejaron.


(15) Vi, sobre el sillón al que yo me había subido la noche antes, un gato despeluzado que (16) lamía sus patas al sol. El bicho parecía ruinoso, como todo lo que le rodeaba. Me miró (17) con sus grandes ojos al parecer dotados de individualidad propia; algo así como si (18) fueran unos lentes verdes y brillantes colocados sobre el hociquillo y sobre los bigotes (19) canosos. Él enarcó el lomo y se le marcó el espinazo en su flaquísimo cuerpo. No pude (20) menos de pensar que tenía un singular aire de familia con los demás personajes de la casa; (21) como ellos, presentaba un aspecto excéntrico y resultaba espiritualizado, como (22) consumido por ayunos largos, por la falta de luz y quizá por las cavilaciones. Le sonreí y (23) empecé a vestirme.


(24) Al abrir la puerta de mi cuarto me encontré en el sombrío y cargado recibidor hacia el (25) que convergían casi todas las habitaciones de la casa. Enfrente aparecía el comedor, (26) con un balcón abierto al sol. Tropecé, en mi camino hacia allí, con un hueso, pelado (27) seguramente por el perro. No había nadie en aquella habitación, a excepción de un loro (28) que rumiaba cosas suyas, casi riendo. Yo siempre creí que aquel animal estaba loco. (29) En los momentos menos oportunos chillaba de un modo espeluznante. Había una mesa (30) grande con un azucarero vacío abandonado encima. Sobre una silla, un muñeco de (31) goma desteñido.


(32) Yo tenía hambre, pero no había nada comestible que no estuviera pintado en los (33) abundantes bodegones que llenaban las paredes, y los estaba mirando, cuando me llamó la (34) tía Angustias.


El asunto
La habitación en la que la narradora se encuentra está desarreglado y parece abandonada.  Es de día y el sol brilla.  Hay retratos de los abuelos de la narradora colgados en una pared, donde se ve los efectos de la humedad.  La narradora piensa que ... Reflexiona en el por qué de los muebles amontonados: después de la muerte del abuelo, cuando la familia decidió vivir en una mitad del piso, los trabajadores que dividieron el piso en dos partes dejó los muebles así, y así quedaron.  La narradora ve un gato flaco que le parece ser como el cuarto, abandonado y ruin.  El gato parece tener una personalidad propia, que la narradora cree ser una excéntrica y ella piensa que sus parientes que viven en la casa también son excéntricos.  Ella sonríe al gato y se viste.  Sale del cuarto y entra en el comedor, donde se encuentra con un loro que está hablándose pero no ve a ninguna otra persona.  Como tiene hambre, empieza a buscar comida cuando su tía la llama.


Estructura
Este trozo está dividido en seis párrafos.  Consiste mayormente en descripciones físicas de un piso, aunque también incluye información adicional que explica lo que describe.  Este trozo tiene ocho apartados.  La narración fluye varias veces de un tema a otro relacionado porque son los pensamientos de la narradora sobre lo que ella ve a su alrededor.

Apartado 1: Descripción del cuarto (ll.1-4)
Este apartado describe la sala de la casa donde Andrea, la narradora, ha pasado la noche.  Sirve para dar al lector una idea mejor de cómo se ve la casa de la abuela, como la descripción hasta este punto ha sido desde el punto de vista de Andrea a las media noche y sin dormir, y no se sabe si su perspectiva fuera afectada por su cansancio.


"La habitación con la luz del día había perdido su horror, pero no su desarreglo espantoso, su absoluto abandono."
La mención casi inmediata de "la luz del día" es importante porque la luz juega un papel tan fuerte en la percepción de una situación.  ¿Quién no ha tenido la experiencia de despertarse durante la de una pesadilla, muerto de miedo?  Pero al llegar la mañana, uno experimenta un alivio profundo al enterarse de que la pesadilla fue ridícula; ni siquiera tenía sentido.  La narradora comunica este mismo sentido al decir que "la habitación...había perdido su horror" al llegar el día.


A pesar de la luz, la falta de cuidado que la narradora nota en el cuarto le parece también cosa de pesadillas.  La palabra "espantoso" en este caso no se refiere a algo que realmente da miedo, sino que es un juego de palabras.  Andrea emplea esta palabra para subrayar cuán descuidada es la habitación; el lector, quien entiende el espanto de entrar en un cuarto desconocido a la medianoche, puede simpatizarse con la intensidad de la emoción.  Al transferir esta intensidad al "desarreglo" del cuarto, se puede saber que no hay sistema ni método alguno en la organización de cosas en esta habitación.  A esta descripción se suma la de "absoluto abandono": no es que la habitación es simplemente desorganizada; es que al parecer nadie entra allí, a nadie le importa.
 
"Los retratos de los abuelos colgaban torcidos y sin marco de una pared empapelada de oscuro con manchas de humedad, y un rayo de sol subía hasta ellos."
El abandono completo de la habitación tiene evidencias específicas: los retratos mal colgados, como si nadie les hace caso; la ausencia de marcos en las fotos, que tal vez implica una falta de respeto hacia ellas; el papel manchado en las paredes.  Pero estas evidencias de descuido también tienen otro rasgo en común: para corregirlas, hace falta dinero.  Que las paredes sean manchadas y las fotos queden sin marco puede ser por el simple caso de que los ocupantes del piso no tienen los recursos para remediarlo.


El rayo de sol que ilumina la pared funciona para cerrar el párrafo con el mismo idea con que empezó.  A pesar de que la mayoría de estas cuatro líneas usa lenguaje pesimista, el hecho de que empiezan y terminan con el sol no permite que el lector se sienta oprimido.  La luz puede más que el desarreglo, y todo por todo en la mente del lector esta sala no puede ser un sitio tan triste...al mínimo, no por la mañana.


Apartado 2: Pensamientos sobre la abuela (ll.5-7)
"Me complací en pensar en que los dos estaban muertos hacía años."
Esta oración resulta chocante por algunas razones.  Primero, es sorprendente que la nieta se complaciera en la muerte de sus abuelos.  Según el DRAE, la definición de complacerse es "alegrarse o tener satisfacción en algo," cosa que al primer instante el lector se pregunta si es posible que una muchacha realmente odie así a sus propios abuelos.  Pero después, al recordar que la abuela no se ha muerto -- como figuró en los acontecimientos de la noche anterior -- hay dos preguntas que quedan por contestar: ¿por qué la narradora habla de la abuela como muerta, cuando no lo es?, y también, ¿por qué es bueno la muerte de los abuelos, aunque no sea, en el caso de la abuela, verdadera?


"Me complací en pensar que nada tenía que ver la joven del velo de tul con la pequeña momia irreconocible que me había abierto la puerta."
Con esta frase se entiende la satisfacción de la nieta frente al pensamiento de la muerte de los abuelos.  Es exactamente el mismo conocimiento de la abuela que tiene el lector la razón por la cual Andrea puede pensar en su muerte.  La palabra "momia" indica que para Andrea, su abuela ya tiene cara de muerta a pesar de que todavía está viva.  No tiene todavía personalidad, individualidad, vida humana; es una cadáver como cualquier otra, solamente que queda preservada.  El "velo de tul" de la foto implica una mujer joven, guapa en su ropa de vestir.



1 comentario:

  1. Hola Katharine,
    me hubiera gustado ver el resto de su comentario porque en lo que hizo hay algunas cosas muy interesantes...
    Lo de los 8 apartados no funciona; son demasiados. Usted tiene que buscar una relación temática entre algunas de las partes. Hay 3 o 4 apartados; mire los blogs de sus compañeros.
    Dr. B-G

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