Localización del trozo
Este trozo se encuentra en el capítulo XIII, "Sol de justicia". El tío Cristóbal ya ha sido identificado como ese hombre que engañó a la abuela de Mariflor y que va adquiriendo los bienes de los Salvadores mientras no pueden pagarle lo que le deben. Mariflor ha jurado que va a salvar de él a su familia; Ramona y Olalla trabajan lo más posible. El viejo Cristóbal viene al campo porque ha oído de la posibilidad de matrimonio entre Mariflor y Rogelio Terán, y quiere saber si sus planes codiciosos de despojar a la familia Salvadores corren peligro o no. Sólo unos pocos párrafos después del trozo, fallece el tío Cristóbal justo allí en el campo al lado de las maragatas.
El trozo subraya la situación difícil de la familia de Mariflor: por la descripción vívida del usurero, queda claro que los Salvadores no tienen ninguna esperanza de invocar su compasión.
El trozo
(1) No amaba este avaro la tierra como las mujeres de Maragatería, con ese amor recio y generoso (2) que da la sal del llanto y del sudor para abono del surco en los terrenos. Amaba el dominio y la (3) riqueza con mezquinos alcances, dentro de una pasión raquítica y sin alas.
(4) Más duro de corazón y de mollera con los años, sentía la embriaguez de las posesiones a lo (5) grosero y sensual, sin ternuras de enamorado, sólo con las voracidades torvas del instinto.
(6) Su torpe codicia iba arrastrándose, lo mismo que un reptil, por los barbechos, y en la estrechez de (7) la mísera tierra laborable y en el camino silencioso y triste de las hendidas cabañucas romanas, (8) hasta dar por chiripa en una casa de adobes, en una recua y un rebaño.
(9) Ahora zumba el usurero, como un cínife, en torno a la parcela de regadío donde Olalla y Ramona (10) abren el cauce regador.
(11) Hipan aspadas las dos mujeres sin resuello ni aliento en la pesadumbre del trabajo, metidas hasta (12) la cintura en la rota, represando y corriendo el anhelado camino para el agua.
(13) --Dios os ayude--dice la trémula voz del tío Cristóbal desde el hoyo profundo de sus labios.
Asunto
El tío Cristóbal es un viejo avaro y frío. No ama la tierra de Maragatería como las mujeres de la región, sino que le interesan el poder y la riqueza. Pero tampoco ama, exactamente, su dinero; funciona aun en su avaricia de una manera más básica, instintiva. Este hombre llega al campo donde dos maragatas, Olalla y Ramona, trabajan sin cesar para abrir una vía por el agua que necesitan. El viejo saluda a las dos mujeres.Estructura
Seis párrafos componen este trozo; la mayoría de ellos consisten en solamente una oración con la excepción de la primera que tiene dos. El trozo tiene un lenguaje lírico, con una variedad de palabras descriptivas, algunas repeticiones de ideas y un par de símiles.Apartado A: Descripción del tío Cristóbal (ll.1-8)
Este apartado consiste en tres párrafos y describe al tío Cristóbal. El apartado sirve para preparar al lector para el siguiente intercambio entre el tío Cristóbal y las maragatas Olalla y Ramona porque ya se puede entender su meta central en la vida.
No amaba este avaro la tierra como las mujeres de Maragatería, con ese amor recio y generoso que da la sal del llanto y del sudor para abono del surco en los terrenos.
Al empezar, la descripción del tío Cristóbal no tiene nada que ver con su aspecto físico sino que es más bien un análisis de sus valores. El párrafo empieza abruptamente con lo que este hombre no es: amante de la tierra. El narrador/la narradora lo contraste con las maragatas y con el amor fuerte que ellas sí tienen por la tierra, un amor tan profundo que aunque sufren de ella "llanto" y "sudor", no pueden dejar de amarla.
Amaba el dominio y la riqueza con mezquinos alcances, dentro de una pasión raquítica y sin alas.
En contraste con el amor las maragatas, Cristóbal prefiere el poder y el dinero. Este amor de lo material que toma el lugar del amor por la tierra natal tiene que ser algo poco natural, y lo que es más no es un sentimiento exaltado sino "raquític[o]". La mejor pasión de su vida, la cosa que suplanta a todos los demás en su mente y su corazón, es una pasión malformada y atrofiada. Con decir que es una pasión "sin alas" el narrador implica que este deseo no le ofrece ninguna esperanza al tío Cristóbal, no le brinda algo que debe o quiere obtener. Este amor sirve a sí y a nadie más, ni siquiera al mismo tío Cristóbal.
Más duro de corazón y de mollera con los años, sentía la embriaguez de las posesiones a lo grosero y sensual, sin ternuras de enamorado, sólo con las voracidades torvas del instinto.
El segundo párrafo sugiere que había un tiempo en que este hombre era diferente: se ha vuelto "más duro...con los años" (frase que también sirve para dar un detalle físico: el tío Cristóbal es un hombre maduro). Pero ahora él es lo que es, bien determinado en lo que quiere y sin corazón que sienta ternura ni amor. Funciona ya en su vejez con un tipo de instinto seco, y su avaricia sigue aumentándose.
Su torpe codicia iba arrastrándose, lo mismo que un reptil, por los barbechos, y en la estrechez de la mísera tierra laborable y en el camino silencioso y triste de las hendidas cabañucas romanas, hasta dar por chiripa en una casa de adobes, en una recua y un rebaño.
El tercer párrafo de este apartado se forma completamente de un símil en que el narrador compara la codicia del viejo con un reptil. Como esa criatura, que atraviesa una tierra dura e inánime para llegar a dónde están los demás reptiles, el tío Cristóbal es poseedor de una codicia creciente que parece siempre buscar más de sí mismo.
Apartado B (ll.9-12): Lo que está pasando
Ahora zumba el usurero, como un cínife, en torno a la parcela de regadío donde Olalla y Ramona abren el cauce regador.
Con la expresión "zumba...como un cínife", el narrador continúa el uso de palabras negativas para referirse al tío Cristóbal. Se asocia un cínife (o sea, un mosquito) con sensaciones o experiencias negativas de dolor y molestia. Este insecto no tiene nada bueno que ofrecer, igual al tío Cristóbal, cuyo tratamiento de la familia Salvadores es cada vez peor.
La primera definición del verbo zumbar en el DRAE implica sonido, no movimiento: "Producir ruido o sonido continuado y bronco, como el que se produce a veces dentro de los mismos oídos". Lo interesante es que al pensar en un mosquito, es difícil distinguir el sonido del movimiento; tal vez las maragatas lo encuentren difícil distinguir cualquier acción del tío Cristóbal de la crueldad de sus intenciones.
La introducción en esta oración a las dos maragatas forma un contraste chocante con el zumbido del usurero. La presencia del usurero es molesta, inútil, y pequeña; Ramona y Olalla a su vez tienen propósito, hacen un trabajo concreto.
Hipan aspadas las dos mujeres sin resuello ni aliento en la pesadumbre del trabajo, metidas hasta la cintura en la rota, represando y corriendo el anhelado camino para el agua.
Con esta descripción del trabajo de las maragatas, el narrador mantiene el tono completamente negativo de todo este trozo sobre el tío Cristóbal. El trabajo es difícil, casi imposible, una "pesadumbre": los cuerpos de las mujeres, aunque sean fuertes, están doblados grotescamente ("aspadas"). El uso de "hipan" con "sin resuello ni aliento" resulta en una triple repetición de la idea que Ramona y Olalla trabajan tanto que ni siquiera pueden respirar. Tienen una meta en su trabajo, el de abrir un "camino para el agua", pero no trabajan con ilusión sino con anhelo: la "ansia o deseo vehemente" de cumplir con la tarea (DRAE). (Es interesante notar en el DRAE que el verbo anhelar también se usaba como "respirar con dificultad" -- tal vez una cuarta referencia a la respiración de las mujeres en esta oración...)
Apartado C: Tío Cristóbal habla (l.13)
--Dios os ayude--dice la trémula voz del tío Cristóbal desde el hoyo profundo de sus labios.
Este apartado inicia una interacción entre el tío Cristóbal y las maragatas Olalla y Ramona. Aunque es sólo una frase, apoya dos cosas que el lector ya sospecha: primero, la edad avanzada del tío Cristóbal ("la trémula voz" y "el hoyo" que es su boca), y segundo, que el usurero está guardando sus propios intereses. Esto se ve en su saludo impersonal y en el hecho de que, al parecer, se niega a ofrecer ayuda a las mujeres.
Tema
La codicia, cuando se la deja entrar, devora de adentro y corrompe todas las acciones y relaciones de quién la tiene.Conclusión
Me gusta cómo este trozo cabe con los temas más destacados de la novela. El amor ciego que tienen las maragatas por la tierra; la esperanza aun en circunstancias imposible; la pobreza incomprensible: todos tienen su reflexión en este trozo, pero es una reflexión tan torcida como el alma del viejo usurero. El amor profundo de las mujeres da lugar a una pasión enfermiza; la codicia insaciable, siempre necesitada de más posesiones, reemplaza la sana esperanza de una vida mejor; y al contraste con el dolor que Mariflor siente frente a la miseria de su pueblo, el tío Cristóbal contribuye cada vez más a la misma miseria sin que le remuerda la conciencia. Esta descripción completamente negativa del viejo abre el paso a la conclusión de la novela, cuando la avaricia del (entonces) muerto Cristóbal vence la bondad y optimismo de Mariflor.
Hola Katharine,
ResponderEliminarlo que tiene, en general está bien, pero en algunos casos debe comentar más; por ejemplo: ¿qué relación hay entre un usurero y un cínife, ¿Qué efecto tiene el "zumbar" del tío Cristóbal sobre las mujeres?, ¿qué significa específicamente "aspadas? ¿dobladas?, etc.
Cuando lee los blogs de sus compañeros y mis comentarios verá algunas de las ideas buenas que usted ha dejado fuera.
Dr. B-G